domingo, 30 de julio de 2017

Béla Bartók: Concierto para piano No 1


Reconocido como notable pianista a la vez que compositor, el húngaro Béla Bartók compuso durante su vida tres conciertos para piano y orquesta. Surgidos de la necesidad de mostrar ante el público obras mayores propias, el primero de ellos fue escrito entre agosto y noviembre de 1926 y estrenado en Frankfurt el 1 de julio de 1927 con el autor como solista.
Con el Concierto No 1 para piano y orquesta Bartók pretendía poner de manifiesto su maestría como compositor al tiempo que exhibir sus habilidades como virtuoso del piano. Y vaya que lo hizo. La obra presenta dificultades técnicas asombrosas no solo para el pianista, también es un desafío para la orquesta... y para el público. En palabras de Bartók:
"...Lo considero un trabajo exitoso, aunque su estilo es un poco difícil, quizá incluso muy difícil, tanto para la orquesta como para la audiencia"
Bartók inauguraba así la exploración de un nuevo lenguaje, vistiendo al piano con el ropaje de los instrumentos de percusión. Considerada la apoteosis del cluster (racimo de notas adyacentes que se tocan simultáneamente) y del contrapunto disonante, la obra consiguió una respuesta tibia en Alemania, que sin embargo no desconoció su síncopa agitada, su ardorosa percusión y ritmo "primitivo" que recordaba a Stravinsky.

Béla Bartók (1881 - 1945)
Entusiasta, el autor partió prontamente en gira por los Estados Unidos. Pero a la crítica americana el concierto no le gustó nada (suponemos que tampoco al público). Un crítico sanguinario llegó a escribir que acababa de escuchar...
 "...una de las más espantosas avalanchas de disparates y desatinos rimbombantes que alguna vez se hayan perpetrado ante un público."
Pero nada de esto incomodó a Bartók. Es más, el autor no dará vuelta atrás con el nuevo estilo. Sin embargo, debido en parte a sus enormes dificultades, el Concierto No 1 ha permanecido como el menos atendido y escuchado de los tres que compuso. Y la verdad es que el esfuerzo vale la pena. Y bastante. Es pura bravura concentrada.

Movimientos
00:00  Allegro moderato - Allegro: De comienzo intenso pero calmo con la orquesta en los registros bajos, el piano hace su entrada sin mayor exigencia virtuosa, atacando una sola nota, que seguidamente va en octavas, para mayor énfasis percutivo. Pronto, vendrán los glissandos y disonancias. El movimiento finaliza con una suerte de latigazo orquestal.
10:00  Andante - attacca (attacca: indica que no hay pausa entre segundo y tercer movimiento): Desolación es lo que mejor describe a esta sección, tal vez porque no participan las cuerdas. Por momentos, el piano sólo acompaña a la percusión.
18:08  Allegro molto: Lo inician tambores y glissandos del trombón. El piano se incorpora al instante con su propio y extenso glissando, para convertirse luego en instrumento de percusión. O casi, clusters por doquier (por ejemplo: min 21:25), glissandos de tres octavas (min 24:24), y saltos a velocidades increíbles. Todo esto, en permanente síncopa con la orquesta. El movimiento termina abruptamente, como si la masa sonora se hubiera estrellado contra una pared.

La versión es de la Swedish Radio Symphony Orchestra conducida por el director finlandés Esa-Pekka Salonen. Al piano, Yuja Wang.

El concierto dura 25 minutos. El resto son aplausos, en infructuosa espera de que la encantadora señorita Wang regalara un bis, cosa que no hizo, probablemente porque en la literatura pianística no existe pieza breve que a continuación de esta performance no resulte un despropósito.


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sábado, 22 de julio de 2017

Bach: Concierto de Brandeburgo No 2


Del hecho histórico-musical que rodea al envío de seis conciertos instrumentales al margrave de Brandeburgo, solo se sabe con certeza un par de cosas: la fecha, 24 de marzo de 1771, anotada por Bach en la dedicatoria; que la copia de los manuscritos fue realizada por él mismo; y que acompañó el material con una delicadísima dedicatoria que hoy haría palidecer al más sumiso y humilde de los siervos, si los siervos existieran hoy... Después, solo interrogantes diversas: si el margrave acusó recibo; si en qué lugar y época fueron escritos; y la más ominosa de todas las conjeturas: si alguna vez el noble dedicatario, Christian Ludwig, los hizo interpretar por los músicos de su corte.


En el escenario de las presunciones, fueron compuestos en Köthen, la mayoría. Pero no necesariamente para el margrave. Bach habría tomado obras anteriores o trozos de ellas para conformar el conjunto de seis conciertos a fin de cumplir con el compromiso que había tomado con el noble personaje hacía ya varios años. Con todo, certezas posteriores a la ofrenda, sí existen. Los manuscritos fueron encontrados entre las pertenencias de herederos del margrave, y la obra completa se publicó por primera vez en Leipzig, en 1850, en conmemoración de los cien años de la muerte de su autor. Y bastante más modernamente, anotemos que la sonda espacial Voyager 1, que en este preciso instante continúa imperturbable su viaje hacia las estrellas, lleva grabado en el disco de oro, su tarjeta de visita, el primer movimiento del Concierto de Brandeburgo No 2.

El oyente extraterrestre no terminará defraudado. Señalemos que los conciertos están escritos para diferentes instrumentos, y éste, el No 2, es especialmente notable por su inusual combinación de solistas. La melodía es llevada en un momento por la trompeta, en otros por el violín, o por el oboe. Y claro, la trompeta, por lo general, suena más alto que los demás instrumentos. Por ello se ha tildado a este concierto, en tono de broma, de Concierto para Trompeta y Cualquier Otro Instrumento.
Para fortuna del resto de los solistas, la trompeta no participa en el segundo movimiento, escrito en otra clave, porque el instrumento de aquel tiempo no estaba en condiciones de tocar en cualquier tonalidad.

Concierto de Brandeburgo No 2 en Fa mayor, BWV 1047
Su título en la partitura autógrafa, reza, en italiano, Concerto 2º à 1 Tromba, 1 Flauto, 1 Hautbois, 1 Violino, concertati, è 2 Violini, 1 Viola è Violone in Ripieno col Violoncello è Basso per il Cembalo. Es decir: el concertino (o grupo de instrumentos solistas) está conformado por la trompeta, la flauta de pico (que en algo se asemeja a la exigida a los niños de hoy en las escuelas), el oboe y el violín. El ripieno (los restantes instrumentos) lo conforman dos violines, viola, violoncello y clavecín.
La trompeta, efectivamente, tiene una participación destacada, altamente virtuosa, en el primer y tercer movimientos. En el segundo, flauta, oboe y violín dialogan íntimamente.

Movimientos
Con extensión de alrededor de doce minutos, está estructurado a la manera vivaldiana: movimientos rápido - lento - rápido:
00:18  'Allegro moderato' (el original no tiene indicación de tempo, y a veces se interpreta algo más rápido, allegro)
05:14  Andante
08:55  Allegro assai

La versión es de la Orquesta Barroca de Friburgo, dirigida por Hans Hadulla. Performance realizada en el Salón de los Espejos del Palacio de Köthen, en marzo de 2000.


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lunes, 17 de julio de 2017

Beethoven: Sonata "Hammerklavier"


Para las personas angloparlantes, el popular título de "Hammerklavier" que ostenta la sonata No 29 de Beethoven puede parecer algo rudo. Hammer traducido al español es martillo así que el título empleado podría sugerir –en el mundo angloparlante, insistimos– la idea de una sonata en la que el aporreo del piano es una necesidad. Nada más lejos de eso.
El título, que la obra comparte con la sonata precedente, es simplemente la palabra alemana para "pianoforte". Beethoven quería agradecer así el obsequio del constructor inglés de pianos Broadwood, quien no hacía mucho le había hecho llegar un piano moderno, de cuerdas percutidas. Es para ese piano moderno que está escrita la sonata: Große Sonate für das Hammerklavier, su título completo.


De esta monumental sonata es un tópico decir que es la más respetada y estudiada por los amantes de la música pero a la vez la menos amada, querida o apetecida de las 32 sonatas del maestro de Bonn. Intocable, según muchos pianistas del siglo XIX (con la notable excepción de Liszt), es la primera sonata para la que Beethoven agregó indicaciones metronómicas, precisando la velocidad a la que debía tocarse.

Esta exigencia, sumada a las propias del oficio, ha llevado a renombrados intérpretes a sugerir que el metrónomo del maestro habrá estado dañado porque la velocidad exigida parece inalcanzable. Por el contrario, quienes confían en las bondades del artefacto de aquellos años, aseguran que Beethoven simplemente creó una obra que se sostiene a determinada velocidad, y no a otra. Creemos que la verdad está del lado de estos últimos.

Con alrededor de 45 minutos de duración a la velocidad exigida, es la más extensa que escribió el maestro a la vez que la más difícil. En cuanto a su estructura, Beethoven volvió en esta oportunidad a organizar la sonata en cuatro movimientos, lo que no hacía desde 1802 (opus 31 No 3).

El allegro inicial es introducido por unos pocos compases cuya característica más relevante es su aspecto rítmico. Le sigue un breve scherzo de poco menos de tres minutos. En oposición, el adagio subsiguiente (que aquí va como tercer movimiento y no segundo como era lo común) es uno de los movimientos lentos más extensos de toda la literatura pianística, alrededor de veinte minutos, y uno de los más dramáticos escritos por Beethoven: appassionato e con molto sentimento, anotó el maestro. El último movimiento es el más ambicioso, el que contiene la famosa fuga, a tres voces, cuyo tema o sujeto se extiende por diez compases (min 34:15, en la presente versión) y no los típicos dos o tres de la fuga barroca, elevando así la demanda técnica e interpretativa a extremos increíbles.

Como tantas otras, la obra está dedicada al archiduque Rodolfo de Austria, el aristócrata de más alto linaje a la vez que el más culto de los amigos nobles de Beethoven. Compuesta entre el verano de 1817 y el otoño de 1818, se inserta en el periodo vital del maestro en que la sordera es total e irremediable. Es en esas circunstancias que el maestro de Bonn alcanzará la cota más alta en la producción pianística de su último periodo.

Sonata No. 29 en Si bemol mayor, Op. 106 - Movimientos
00:00  Allegro
11:24  Scherzo: Assai vivace
14:12  Adagio sostenuto - appassionato e con molto sentimento
31:50  Largo - Allegro - Fuga: Allegro risoluto

La versión es de la virtuosa china Yuja Wang, en recital del 14 de mayo de 2016 en el legendario Carnegie Hall, donde no por estar en Nueva York el público deja de toser entre movimiento y movimiento. (A Yuja no le hizo ninguna gracia).


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jueves, 13 de julio de 2017

Rossini: "La calunnia", aria para bajo


La popular aria La calunnia, que como de costumbre ha tomado su título de su primer verso: La calunnia è un venticello, es un aria perteneciente al primer acto de la ópera bufa El Barbero de Sevilla de Rossini, de 1816, basada en la obra de Beaumarchais. También ha estado presente en las versiones de Giovanni Paisiello y otros autores –con otra melodía, naturalmente– pero la que se ha hecho célebre es la de Rossini.
Es una de las tantas piezas para voz de bajo escritas a lo largo de la historia de la ópera. Con su concurso se ha representado a los más diversos personajes, sean éstos ancianos venerables, sacerdotes, grandes señores, soberanos de toda laya, veteranos risibles, o siniestros. Son los roles que se destinan a esta voz profunda, tremendamente oscura, que también puede ser cómica, y cómo no, increíblemente bella.

Registro, tipo, de la voz de bajo

A la categoría de anciano siniestro pertenece el personaje que canta La calunnia de Rossini. El texto, desvergonzado, debe cantarlo un villano aunque lo sea en tono bufo. Y en eso no se queda atrás Don Basilio, tutor musical de la joven y bella Rosina y juramentado conspirador al servicio de don Bartolo, preceptor de Rosina (porque es huérfana) y a quien pretende pese a la diferencia de edad.
Pero la joven se ha enamorado del conde de Almaviva, que anda por ahí, rondándola. Don Basilio recomienda entonces la invención de una calumnia, una gran calumnia, que termine por perjudicar irremisiblemente a Almaviva, alejándolo de los dominios de Bartolo.

El texto, realzado soberbiamente por la música de Rossini mediante sus aplaudidos crescendos, describe el indecoroso proceso de calumniar, desde su inicio: un vientecillo que apenas si se mueve hasta su transformación en el estruendoso disparo de un cañón, sin ocultar, incluso, las consecuencias desastrosas para el pobre infeliz calumniado.

El bajo que la estrenó, el 20 de febrero de 1816 en el Teatro Argentina de Roma, fue el italiano Zenobio Vitarelli. Desde entonces, incontables son los famosísimos bajos que la han interpretado, entre ellos, el legendario bajo ruso Feodor Chaliapin.
Escrita originalmente en Re mayor, en épocas modernas se ha tendido a transportar el aria a Do mayor. Es el caso de la versión que aquí se presenta, a cargo del artista británico Robert Lloyd.
Don Bartolo (Carlos Feller), presente en la escena, escucha, receloso, la infame recomendación.


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miércoles, 12 de julio de 2017

Mozart: Serenata No 11, para vientos


En carta del 27 de julio de 1782 Mozart le cuenta a su padre Leopold que ha estado trabajando apuradísimo en la composición de una nueva serenata. Pero la serenata no era tan nueva. Lo que hacía Wolfgang era la revisión de una serenata anterior para seis instrumentos de viento que, ahora, obligadamente debía quedar escrita para ocho. Instalado en Viena hacía recién un año en calidad de pianista y compositor liberto, Mozart se había enterado de la flamante orquesta de vientos que el emperador José II acababa de incorporar a su corte. El soberano, desusadamente, había conformado una agrupación que contaba ocho instrumentistas, y no seis. Acomodar la música a los gustos del emperador es lo que tenía urgido a Mozart.


La serenata original es una pieza de circunstancias compuesta con ocasión de la fiesta de santa Teresa, para la cuñada de monsieur Von Hickl, pintor de la corte, en cuya casa se interpretó por primera vez el 15 de octubre de 1781. En carta a su padre del 3 de noviembre, Mozart señala el principal motivo de su composición: el interés por ganarse los favores de Mr von Strack, consejero musical del emperador, y asiduo visitante de la casa de Hickl. Para nuestro deleite, Mozart, en su saleroso estilo, nos ofrece algunas pinceladas sobre la vida musical vienesa de la época:
"Los seis caballeros que la han interpretado son unos pobres diablos, pero tocan bastante bien, sobre todo el primer clarinetista y los dos trompas. La razón esencial por la que la he compuesto es que quería que Mr von Strack escuchara algo mío, aprovechando sus diarias visitas a la casa. También he oído decir que la he escrito con mucho esmero. Ha tenido un éxito clamoroso. Se ha interpretado con gran éxito en tres lugares distintos durante la noche de Sta Teresa; en cuanto acababan en un sitio se los llevaban y les pagaban para que fuesen a tocar a otro."
Suponemos que monsieur von Strack escuchó la serenata. Lamentablemente para Mozart, el consejero del emperador nunca se molestó por estrechar lazos con el genio de Salzburgo.

Serenata No 11, en Mi bemol, K. 375, para ocho vientos
La versión primigenia estaba escrita para dos clarinetes, dos trompas y dos fagots. La generosa agrupación del emperador impuso el añadido de partes para dos oboes. Es la versión que habitualmente se escucha hoy. Con algo más de 25 minutos de extensión, la obra consta de cinco movimientos:
00        Allegro maestoso
07:42  Menuetto
12:14  Adagio (el movimiento lento que justifica plenamente el término "serenata")
17:56  Menuetto
20:58  Allegro

La versión es de la Bavarian Radio Symphony Orchestra dirigida por el maestro británico ya desaparecido Sir Colin Davis. A los ocho instrumentos se ha agregado, en esta oportunidad, un contrabajo.


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miércoles, 5 de julio de 2017

Scriabin: Concierto para piano y orquesta


Recién egresado del Conservatorio de Moscú, a sus veinticuatro años, Alexander Scriabin ya realizaba giras como pianista virtuoso por toda Rusia y parte de Europa. Y comprendió que había llegado el momento de mostrar ante el público sus habilidades como compositor de obras concertantes. Así, en el otoño de 1896, en solo un par de días, completó su primer y único concierto para piano. Era el primer trabajo suyo que involucraba la orquesta, así que su orquestación le llevó un poco más de tiempo, dándola por terminada en mayo del año siguiente. Ferviente admirador de Chopin por esos años, su escritura trae a la memoria el lenguaje pianístico instalado por el genio polaco cincuenta o más años atrás.


Pese a que el compositor, proclive al pensamiento místico, en sus últimos años se sintió atraido hacia espacios más sofisticados del quehacer musical (incluido cierto coqueteo con el dodecafonismo), nunca dejó de interpretar su propio concierto, lo que hacía bastante a menudo. Por esos años, el concierto también se había convertido en uno de los favoritos de su ex camarada en el Conservatorio de Moscú, Sergei Rachmaninof, quien lo dirigió en 1911 con Scriabin al piano. Más tarde, será el mismo Rachmaninof quien se siente al piano para interpretarlo, en un homenaje realizado en memoria de Scriabin, en 1915, pocos meses después de la muerte del autor.

A. Scriabin (1872 - 1915)
Concierto para piano en Fa sostenido menor, opus 20
Estrenado el 23 de octubre de 1897, con Scriabin al piano, el concierto está estructurado a la manera tradicional, con tres movimientos en la secuencia rápido-lento-rápido, con una extensión de poco menos de treinta minutos. Si bien, como ya se ha dicho, la atmósfera de la obra evoca claramente el pianismo chopiniano, el tratamiento orquestal acusa una participación de la orquesta harto más activa y comprometida de la que puede apreciarse en los conciertos del maestro romántico polaco.

Movimientos
01:34  Allegro – El piano introduce el tema principal, que luego tomará la orquesta mientras el piano acompaña en octavas.
09:30  Andante – Construido en novedosa y poética forma de tema y variaciones. Aunque escritas en modo mayor, las cuatro variaciones están impregnadas de un sentimiento nostálgico.
18:01  Allegro moderato – Más intensamente expresivo que los movimientos anteriores, su tema principal se condensa en apenas los dos primeros compases, a los que seguirá un extenso arpegio altamente exigente, un desafío no menor para el propio Scriabin, virtuoso de manos pequeñas.

La versión, excelente, es de la pianista eslovena Ana Šinkovec Burstin, acompañada por la RTV Slovenia Symphony Orchestra, dirigida por Simon Krečič.


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sábado, 1 de julio de 2017

Bach: Partita violín solo No 2 - Chacona


La celebrada pieza instrumental popularmente conocida como "chacona en Re menor" de Bach corresponde al quinto y último movimiento de la Partita No 2 en re menor, BWV 1004, compuesta alrededor de 1720 mientras el maestro, a sus treintitantos, se desempeñaba como maestro de capilla en la modesta corte de Köthen, donde permaneció seis años, de 1717 hasta 1723, luego que hubo abandonado Weimar, y desde donde partirá a Leipzig, ciudad en la que vivirá hasta el fin de sus días. Escrita para violín solo, sin acompañamiento, la obra es una de las más complejas, extensas, y exigentes que jamás se hayan escrito para el instrumento.


El violín
En tiempos de Bach, el violín, recién inventado a mediados del siglo XVI, vivía su mejor época. Compositores e instrumentistas como Arcangelo Corelli y Giuseppe Torelli habían elevado el arte de la música para violín a alturas insospechadas, apoyados en los instrumentos salidos de las manos de los maestros artesanos Amatti, o Stradivari. Así, el instrumento había logrado crear también al intérprete. Y uno y otro juntos crearon un mundo musical diferente que involucró una nueva forma de componer música para el violín.

Seis solos para violín
Bach, desde luego, no fue el primero en componer música para violín solo. Lo precedieron al menos dos autores alemanes, J.J. Walther y J.G. Pisendel, este último considerado el más grande violinista de su tiempo y a quien Bach había tenido oportunidad de conocer en Weimar. Pero será Johann Sebastian quien llevará el género a la más alta perfección con las tres sonatas y tres partitas agrupadas en los Seis Solos para Violín, cuyas páginas autógrafas se conservan hasta hoy, señalando en su título: "Sei solo a violino senza basso acompagnato. Libro Primo da Joh Seb Bach, ao 1720".

Partita No 2 en re menor - Chacona
Aunque el término es italiano, partita es el nombre con que en Alemania se conocía la suite. Integran la partita No 2 una allemande, una courante, una sarabanda, una giga y finalmente la chacona, movimiento con estructura de tema y variaciones que aquí, inusualmente, Bach ha prolongado hasta llevar su extensión a más de la mitad de la partita completa. El tema básico solo consta de cuatro compases. Incrementando la complejidad de tan escaso manojo de música, Bach sumará 64 variaciones para construir casi quince minutos de la música más excelsa de la historia, saludada por los innumerables compositores posteriores que han elaborado arreglos para los más diversos instrumentos o agrupaciones de éstos.

Ciento cincuenta años después de su composición, Johannes Brahms, escribió:
"La chacona es en mi opinión una de las más maravillosas y misteriosas obras de la historia de la música. Adaptando la técnica a un pequeño instrumento, un hombre describe un completo mundo con los pensamientos más profundos y los sentimientos más poderosos. Si yo pudiese imaginarme a mí mismo escribiendo, o incluso concibiendo tal obra, estoy seguro de que la excitación extrema y la tensión emocional me volverían loco."
La versión es del maestro ruso ya desaparecido Nathan Mirónovich Milstein.


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