jueves, 20 de abril de 2017

Haydn: Concierto para trompeta


Anton Weidinger, trompetista de la orquesta de la corte de Viena a fines del siglo XVIII, no se sentía cómodo con el instrumento de aquel tiempo, que no era capaz, por ejemplo, de producir los sonidos de una escala cromática, aquella que incluye los semitonos. Ante limitación tan severa, dedicó unos buenos años a encontrar una solución, logrando en 1792 la invención de una trompeta provista de llaves que le permitía producir semitonos. El invento traía consigo cierto menoscabo en la calidad de su timbre pero el instrumento podía cantar melodiosamente, tanto como un clarinete, o una flauta.
Amigo de Joseph Haydn, solicitó Weidinger al viejo maestro austriaco la composición de un concierto con el cual probar su nuevo instrumento.


Por aquellos años Haydn había dejado de prestar servicios en los palacios de la familia Esterházy (con quienes permaneció 30 años). Y sus últimos afanes los dedicaba a la producción de grandes trabajos corales (el oratorio La Creación, entre ellos) antes que a la elaboración de piezas para instrumento solista. Pero se sintió intrigado por la solicitud de Weidinger y para el otoño de 1796 había terminado de componer el Concierto para trompeta y orquesta en Mi bemol mayor, el único concierto que el maestro compuso para este instrumento, y a la vez, el primero escrito para una trompeta capaz de ejecutar cromatismos.

Escrupuloso instrumentista, el trompetista Weidinger dedicó cuatro años a practicar su invento con obras menores hasta que se sintió capaz de abordar la novedosa contribución al repertorio surgido del magín de Haydn. Así, el concierto para solista más célebre del maestro fue estrenado en el Burgtheater de Viena el 22 de marzo de 1800 con Weidinger a cargo de la trompeta, como era de prever. Se trató de un exitoso estreno, sin embargo, el manuscrito no se publicó nunca en vida del autor. Tampoco después. Desapareció durante décadas, hasta que fue redescubierto a fines del siglo XIX por un trompetista de la Orquesta Sinfónica de Chicago. (Su primera grabación data recién de 1938.)
Por su parte, la invención de Weidinger fue superada en época tan temprana como 1813, con la invención de la trompeta de tres pistones, germen de la actual en uso en las orquestas sinfónicas.

Movimientos
Espléndidamente orquestado, el concierto sirve en plenitud a las nuevas capacidades técnicas del instrumento, en sus tres movimientos: en el Allegro, con un nuevo stock de notas en el registro bajo; en el segundo movimiento, expone su potencial lírico y expresivo; el último, permite al solista exhibir toda su destreza con los nuevos efectos técnicos.
00:00  Allegro
06:41  Andante
09:48  Finale. Allegro

La versión, excelente, es del trompetista de jazz (y harto más, según se ve) Wynton Marsalis, muy joven, acompañado por la Boston Pops Orchestra conducida por el genial compositor de música para el cine, John Williams.


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4 comentarios :

  1. Este concierto es verdaderamente delicioso, yo lo tengo en cd y lo he escuchado cientos de veces, es sin duda, una de las mejores obras escritas para la trompeta, en particular su último movimiento pletorico del humor haydniano.

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  2. Hola, Daniel: Así es. El tercer mov es el más popular y el que lo distingue. Gracias, Daniel, por tus comentarios. Saludos.

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  3. Es un excelente concierto, con una interpretación maravillosa.

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  4. Hola, Juan: Pues me alegro muchísimo que así te haya parecido. Y gracias por tu comentario. Un saludo.

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