jueves, 13 de abril de 2017

Mozart: Concierto para trompa, K. 447


La trompa, o corno francés, es uno de los instrumentos de viento que el niño Mozart escuchó más de una vez en casa, en Salzburgo, cuando Leopold se reunía con sus amigos para hacer música de cámara. Desde entonces le encantó su timbre, que junto a la flauta o el oboe, le resultaban más "pastorales" que el clavecín o incluso que los instrumentos de cuerda. Y desde aquella época, también, data su cercanía con Joseph Leutgeb, el "trompeta" (así se llamaba el tocador de trompa) más habilidoso de su tiempo, invitado fijo en las veladas que Leopold organizaba en su casa de la calle Getreidegasse.


A Leutgeb están dedicados los cuatro conciertos para trompa que Mozart compuso en Viena entre 1783 y 1791. El trompeta había abandonado su puesto en la orquesta de la corte de Salzburgo en 1771 para iniciar en Viena, a sus cuarenta años, un "emprendimiento" comercial, una tienda especializada en quesos y comestibles afines, según se cuenta, aunque sin renunciar del todo a la música. La aventura fue financiada parcialmente por Leopold mediante un préstamo que Leutgeb nunca pudo pagar, pese a los continuos recordatorios de la deuda que Mozart leía en las cartas que recibía de su padre. El trompeta había fracasado, irremisiblemente, pero Wolfgang estuvo allí para apoyarlo y regresarlo a la música.

La amistad y el cariño profesado eran grandes. Pero ello no quita que, en la vena que caracterizó al genio salzburgués desde niño, se burlara sanamente –si es posible así decirlo– del emprendedor fracasado. Sorprenden, por decir lo menos, las singulares invectivas en italiano que Mozart se permitió intercalar en las páginas autógrafas de los cuatro conciertos. Le llamó de mil maneras: seccatura di coglione, trillo di pecore, porco infame, son algunas de ellas. Leutgeb no lo tomó a mal. Comprendía que el hijo genial de su amigo Leopold se divertía con él, no a sus expensas.

Concierto para trompa No 3 en Mi bemol mayor, K. 447
Los cuatro conciertos para trompa (más un quinteto que compuso después para trompa y cuerdas - K. 407) son obras maestras para el instrumento, brillantes y sólidas, que enriquecieron la música para trompa, no muy abundante en la época. El concierto K. 447 en Mi bemol mayor es el tercero que Mozart compuso para Leutgeb. Sus partes solistas abundan en pasajes que son todo un desafío para el intérprete, más aún si se considera la precariedad del instrumento de la época.

Movimientos:
00:00  Allegro
08:10  Romanza. Larghetto
12:54  Allegro

La versión es del instrumentista checo Radek Baborák, acompañado por la Orquesta RTVE, conducida por el director francés de origen ruso, Jean Jacques Kantorow.


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2 comentarios :

  1. Estos conciertos para trompa forman la columna vertebral del repertorio para este instrumento. La verdad es difícil encontrar antes y después obras de tal calidad (quizás algún concierto de Haydn y ya en el siglo 19 el concertino de von Weber). El 1er y 2do conciertos los conozco de memoria y la romanza del 3ro, que aquí presentas, es realmente deliciosa.

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  2. Hola, Daniel: Buenos datos. Von Weber queda a la espera. Saludos y gracias por el comentario.

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