miércoles, 19 de noviembre de 2014

Olivier Messiaen: Cuarteto para el Fin de los Tiempos - VI



En el tren que lo conducía al campo de concentración, el compositor francés Olivier Messiaen se encontró con un colega, de arte y de armas, el clarinetista Henri Akoka, que como él, era transferido como prisionero de guerra hacia un campo de prisioneros en las afueras de Görlitz, territorio alemán que hoy pertenece a Polonia. A fin de hacer más llevaderas las penosas circunstancias, durante el trayecto Messiaen se entretuvo discutiendo con Akoka los bocetos de una pieza para clarinete que luego formará parte de una obra mayor, el Cuarteto para el fin de los tiempos, compuesto en el mismísimo campo de concentración unos meses más tarde.

Olivier Messiaen (1908 - 1992)
Un compositor reconocido
A la fecha, Messiaen tenía 31 años y ya era reconocido como uno de los compositores franceses más notables de su generación. Hijo de un profesor de literatura y de una poetisa, el músico había crecido en un ambiente favorable para la creación artística. Brillante alumno del Conservatorio de París, hizo del órgano su instrumento profesional del que logró ser un consumado intérprete.

Profundamente religioso, su música cogía inspiración de la fe católica a la vez que del hinduismo, conformando un personal estilo que destaca por la riqueza rítmica y armónica. Su riqueza de timbres no se queda atrás, sustentada en un gran amor por la naturaleza y el canto de los pájaros. Todo esto no impidió que en junio de 1940 fuera capturado por los alemanes en el sitio de Verdún y enviado al campo de prisioneros.

En el campo de prisioneros
Ya en prisión, tuvo la ocasión de conocer otros soldados-músicos. Entre ellos, un cellista y un violinista. Messiaen se abocó a terminar la pieza para clarinete ofrecida a Akoka y luego concibió un trío para los tres músicos. Una curiosa complacencia de guerra otorgada a estos soldados no combatientes, soldados de banda de música, permitió a Messiaen agenciarse un viejo piano, allá en Görlitz. El músico concibió entonces una parte para piano y transformó el trío en un cuarteto.

Cuarteto para el Fin de los Tiempos
Estrenado en el campo de concentración el 15 de enero de 1941 ante un público de alrededor de 400 personas entre prisioneros y guardias, el cuarteto toma su nombre de un pasaje del Libro de las Revelaciones en que el ángel anuncia el fin de los tiempos. La inusual combinación de instrumentos (violín, clarinete, cello y piano) obedece, naturalmente, a las peculiares circunstancias de su creación. Y la dispar participación de ellos, a que su génesis es muy diversa. De los ocho movimientos que conforman la pieza, solo la mitad compromete a los cuatro instrumentistas conjuntamente. (El tercer movimiento es un solo de clarinete, el de Akoka, naturalmente.)

La obra completa dura 50 minutos. Se presenta aquí el movimiento VI, titulado "Danza de la furia, para las siete trompetas", la pieza rítmicamente más característica de la obra, y donde participan los cuatro instrumentos que, dicho sea como curiosidad moderna, tocan al unísono.

Los músicos: Sarah Johnson, violín; Richard von Foerster, cello; Brian Ebert, clarineet; Heidi Leathwood, piano.




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