domingo, 16 de junio de 2013

Beethoven: Sonata "Waldstein"


Bienaventuranzas de Waldstein a Beethoven, días antes de su viaje a Viena

No obstante haber patrocinado el primer viaje del joven Beethoven a Viena para conocer a Mozart, el príncipe elector de Bonn de nombre Maximiliano Francisco y patrón de Ludwig para la época no dio muestras a su regreso de especial favoritismo por el músico, que a sus diecisiete años intentaba adquirir una mayor base técnica mediante el estudio con los maestros que por entonces brillaban en Viena.
Según cuenta la tradición, Mozart lo habría escuchado y profetizado que Beethoven "daría que hablar". Pero el viaje duró apenas dos meses pues al enterarse de la muerte de su madre, Ludwig debió regresar a Bonn donde permanecerá los próximos cinco años a la espera de que el príncipe elector tenga la oportunidad de brindar nuevamente su apoyo, en un hipotético segundo viaje. Mientras ello no ocurra, Maximiliano Francisco asignará a Ludwig un salario de 170 florines por su desempeño como segundo organista de la corte.

Durante ese extenso período, Ludwig logra forjar valiosas amistades, entre ellas, la de una inteligente y distinguida viuda, la señora von Breuning, quien lo acoge en su casa como profesor de música de dos de sus cuatro hijos, y donde Ludwig encontrará un segundo hogar, más acogedor incluso que el suyo propio, sin contar con el interés que suscitó en él su alumna Eleonora.
A través del círculo de amistades de la refinada dama, el joven Beethoven conseguirá fácilmente alumnos acomodados. Pero su contacto más beneficioso se producirá en 1778, cuando se instala en Bonn el conde Ferdinand von Waldstein, miembro de la aristocracia vienesa y amante de la música. El conde se integra prontamente al círculo de Mme Breuning, oye a Beethoven y se convierte en su devoto admirador, el primer aristócrata de una extensa lista futura.

Conde Waldstein (1762 - 1823)
A la muerte del emperador José II, en 1790, el conde Waldstein invita a Beethoven a componer una oda funeraria, que finalmente no se representa por las dificultades que entrañaba para los músicos, pero la intención vale. Ese mismo año lo escucha Haydn de paso por Bonn camino a Londres y lo invita a Viena para tomarlo como pupilo a su regreso. Luego de que el conde Waldstein tocara las puertas necesarias, el 2 de noviembre 1792, a las seis de la mañana, Beethoven partió hacia Viena, de donde nunca volverá.

Su cuaderno de viaje al estilo de Chopin cuando abandonó Varsovia recibió catorce saludos y bienaventuranzas, entre ellos uno de Eleonora y el de un único aristócrata, el conde Waldstein, quien escribe, recién muerto Mozart:
Querido Beethoven: Va usted a Viena para realizar un deseo expresado hace ya tiempo. El genio de Mozart todavía está de luto y llora la muerte de su discípulo. Encuentra un refugio, aunque no su plenitud, en el inagotable Haydn. A través de él desea todavía unirse a alguien. Con su incesante aplicación, reciba de las manos de Haydn el espíritu de Mozart.
Bonn, 29 de octubre de 1792.                        Su sincero amigo, Waldstein

Desafortunadamente, el sincero amigo Waldstein no gozó de una vida buena. Obsesionado por crear su propio ejército para combatir a las fuerzas napoleónicas, dilapidó su fortuna y la de su mujer en tal empresa. Sabedor de sus circunstancias, Beethoven le dedicó la sonata para piano opus 53, compuesta en 1804. El conde, destituido como servidor del Imperio, morirá veinte años más tarde en un hogar para indigentes, a las afueras de Viena.


Sonata "Waldstein", o "Aurora"
La sonata N° 21 en do mayor opus 53, llamada Waldstein y también conocida como "Aurora", es interpretada aquí por el maestro chileno Claudio Arrau, con ocasión de la Beethovenfest de 1977, que se celebra en Bonn cada año. En la oportunidad, el maestro Arrau tenía 74 años.
En su origen, la sonata tenía tres movimientos, pero a raíz de comentarios que sugerían que la sonata era muy extensa, Beethoven eliminó el segundo movimiento reemplazándolo por una breve introducción (12:20) al tercero o final (15:55). El movimiento eliminado se convirtió luego en el célebre Andante Favori, muy solicitado por la audiencia en las veladas de la época (y de ahí su nombre, sugerido por Czerny).

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